Derivación biliopancreática

Actualmente se conocen una gran cantidad de técnicas quirúrgicas para tratar la obesidad en forma permanente. Algunas de ellas, como el Bypass gástrico, ayudan al paciente mediante la reducción de su capacidad estomacal, pero existen otras más complejas (y a su vez, más efectivas) como la derivación biliopancreática que permite al obeso mantener una alimentación prácticamente normal mientras se baja de peso.

La derivación biliopancreática es una técnica irreversible y muy compleja, por lo que no la realiza cualquier equipo médico. Durante la operación se corta una parte del estómago, aunque una porción menor que en el bypass gástrico. Esta parte del estómago a su vez, se conecta a este nuevo estómago pequeño con la porción final del intestino delgado. Así se logra una mayor malabsorción con una reducción menor de la capacidad estomacal. El paciente podrá comer más pero su cuerpo asimilará menor cantidad de nutrientes y grasas, produciendo una disminución del peso corporal.

Si bien la derivación biliopancreática es muy buena para pacientes a los que no les ha han funcionado otras técnicas quirúrgicas, esta intervención tiene grandes riesgos. Además de los problemas que pueden surgir durante la operación o el post-operatorio, el paciente tiene un gran riesgo de padecer desnutrición debido a la pobre absorción de nutrientes. Para evitar que esto ocurra, el paciente deberá suplementarse de por vida.

Esta técnica es la más utilizada en personas con un exceso de peso muy alto, que no han tenido éxito con otros tratamientos ya sean tradicionales o quirúrgicos. Asimismo, es una alternativa para curar definitivamente enfermedades como la hipertensión arterial y la diabetes tipo II. Si bien los riesgos son parecidos a los que se tienen con otras intervenciones como la manga gástrica, la realización de la cirugía es más compleja.

Los resultados que se obtienen con esta cirugía son muy buenos, con una pérdida del exceso de peso que puede alcanzar el 70-80%. Los resultados perduran en el tiempo puesto que no es necesario seguir una dieta restrictiva. Aún así, el paciente debe cumplir con un tratamiento multidisciplinario que incluya atención psicológica y nutricional para modificar aquellos hábitos alimenticios que sean perjudiciales y que pueda incorporar otros saludables.

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